
Munari, Bruno
¿Cómo nacen los objetos?
2016, Barcelona
Editorial Gustavo Gili
Es un libro de diseño publicado en 1983, escrito por el diseñador, artista y pedagogo Bruno Munari. En él, su autor trata el método proyectual, un método compuesto por diversos pasos con los cuales el diseñador se enfrenta a un problema para acabar planteando un diseño como solución. Es un libro muy interesante e informativo; durante todo el libro Munari nos habla de aspectos que cualquier diseñador debe tener en cuenta y aprender para desempeñar correctamente el método. En mi opinión, lo mejor del libro es que el autor complementa toda la teoría que trata con múltiples ejemplos reales, con los que trata paso por paso la aplicación del método proyectual. Los ejemplos van desde el diseño de vehículos a espacios, luminarias y diversas tipologías más.
Le recomendaría este libro a cualquier curioso o curiosa interesado por el diseño, ya que es un libro muy fácil de leer, pero lo recomendaría especialmente a gente que estudie diseño o que trabaje como diseñador o diseñadora, sin importar en qué modalidad se especialice.
RESUMEN
Bruno Munari comienza el libro hablando de los cuatro preceptos del método cartesiano: Poner en duda todo para luego dividir las dificultades que deberemos examinar; lo siguiente sería ordenar los objetos a estudiar y seguirlo; y finalmente, hacer recuentos generales de los objetos para asegurarse de no omitir nada. Munari nos afirma que con el método proyectual se aprende a proyectar, lo que nos permite resolver los problemas cotidianos. Este método consiste en una serie de operaciones ordenadas de manera lógica dictadas por la experiencia, busca obtener mejores resultados con menor esfuerzo.
El autor nombra todo tipo de sectores en los cuales podemos encontrar problemas de diseño: la decoración, indumentaria, los parques de atracciones, los instrumentos de medición, juegos y juguetes didácticos, museos, jardines, etc., y nos explica cuáles son las funciones para las cuales cada uno de estos sectores necesita a los diseñadores. Concluye diciendo que los problemas de diseño se encuentran en todos lados, y no solo en términos de estética.
Ahora, nos explica cuáles son los pasos para la resolución de estos problemas, es decir, los pasos del método proyectual: En primer lugar, debemos asegurarnos de que un problema tenga o no solución; ahí nombra varios libros en los cuales diseñadores a lo largo de la
historia ya han hablado de cómo se deben resolver estos problemas: ‘’Introducción al proyecto’’ (Herrero Hermanos, Ciudad de México, 1968), Jones, John Chris topher, ‘’Métodos de diseño’’ (Editorial Gustavo Gili, Barcelona 1976).
(estos problemas nacen a raíz de una necesidad; sin necesidad no hay problema que resolver). Una vez identificado el problema, se debe definir, concretando las necesidades, así podemos plantear la clase de solución que buscamos (temporal, definitiva, etc.). Reconocido el problema, se descompone y se averiguan los problemas secundarios. Siguiente paso: recopilar datos para contrastarlos y luego decidir cómo resolver nuestro diseño. Posteriormente, analizamos los materiales y tecnologías a nuestro alcance, para luego experimentar con ellos. Entonces, pasamos a hacer los bocetos para empezar a encontrar soluciones, para luego hacer una maqueta y ofrecérsela a posibles usuarios. Se hacen finalmente dibujos constructivos y ya se realiza el prototipo.
Entonces, Munari pasa a explicarnos los diferentes tipos de bocetos y dibujos habitualmente utilizados para el proceso del proyecto: Por ejemplo, el uso del boceto a lápiz/pluma para ocurrencias o modificaciones, el dibujo sintético para el diseño de logotipos, dibujo detallado o dibujo en perspectiva para espacios, o el dibujo superpuesto (en el que están las vistas de un objeto unas sobre otras), para representar en el menor espacio posible cada una de ellas, etc. Posteriormente, nos habla de las maquetas, de cómo sirven para la visualización del volumen, la prueba de los materiales y de que permiten la apreciación del funcionamiento. Munari pasa a analizar diferentes objetos más o menos “icónicos”, pero que, aun siendo de autor desconocido, siguen fabricándose a día de hoy, y argumenta que, como diseñador, a la hora de analizar un objeto, para así analizar: el nombre del objeto, el autor, fabricante, las dimensiones, materiales y diversas cuestiones más que nos permitan conocer el objeto de estudio en profundidad.
ntonces llegamos a los análisis que hace el autor, en los cuales estudia todas estas cuestiones de objetos cotidianos que están tan bien diseñados que son atemporales y aún siguen diseñándose a día de hoy, como por ejemplo los atriles con trípode para partituras, los candados para persianas metálicas o la “famosa” herramienta de escaparatista que protagoniza la portada del libro. Nos asegura que observando objetivamente los objetos adquiriremos una mentalidad proyectual completa. Luego, pasa a comparar diversos diseños que plantean soluciones distintas para los mismos problemas (el hacha de cortar madera europea versus la japonesa). Pasa a hablar del concepto “simplificar”; él dice que implica resolver los sobrantes que no ayudan a la función, habla de cómo simplificar nos permite reducir costes, tiempo de trabajo, montaje y acabado. Pero comenta que complicar es más sencillo, y que habitualmente es más valorado un gran trabajo manual que uno mental, ya que simplificar implica un mayor esfuerzo mental. Un gran ejemplo de simplificación en el diseño es la famosa silla n.º 14 de Thonet, compuesta por únicamente seis piezas. Con este diseño, Thonet fue capaz de solucionar los problemas que los anteriores diseños planteaban y de encima mantener la estética original.
Analiza unos cuantos objetos más, como la cuchilla de afeitar Gillette, un espacio habitable encargado a Forges y Ranzani (que posteriormente invitan a Munari) específicamente para la XIV Trienal de Milán de 1968, un collar con los símbolos del horóscopo, un habitáculo para niños hecho de varillas de acero, etc. El autor pasa a analizar muchos otros casos de diseño como los recién nombrados, hablando de la aplicación del método proyectual en cada uno de ellos.
Analiza diversas tipologías de diseño: espacios, luminarias, vehículos, libros, etc.
Luego habla del reciclaje, de cómo para algunos los residuos son solo eso, residuos, y de cómo en mano de otros eso puede ser diseño. Habla de reciclar plásticos para mezclarlos con cemento y hacer tabiques, de triturar recortes de madera para hacer conglomerados y de recortar brics de leche para hacer barquitos; en conclusión, habla de aprovechar las propiedades plásticas, impermeables, estructurales de los materia les para así darles una nueva vida. Continúa tratando temas como las ilusiones ópticas (la doble visión), la biónica (la aplicación de la figura animal en el diseño), la proxémica (las teorías sobre la utilización humana del espacio), la ergonomía (la ciencia que estudia la anatomía humana) y los moldes (de los tipos que hay y ejemplos de para qué son utilizados).
El libro finaliza con una reflexión de su autor sobre qué nos depara el futuro; argumenta que, al diseñar, los sentidos del usuario deben tenerse en cuenta y que muy frecuentemente esto no se hace; ejemplifica hablando de cómo en los restaurantes hay una acústica tan mala, debido a que los diseñadores no tienen en cuenta esto. Munari concluye diciendo que si no usamos nuestros sentidos, estos se atrofiarán y acabarán desapareciendo, como ilustra en un dibujo de su idea de hombre del futuro, “Los hombres del futuro”, asegurando que no tendrán nariz ni orejas, ya que ya no prestarán atención a ruidos u olores.
Reseña de:
Victoria Villanueva Lara
DP2AM 2025-26. Diseño de producto, EASD València
Asignatura:
Historia y Cultura del Diseño de Producto